En esta experiencia, María y Rocío nos muestran la aplicación comercial más conocida de las reacciones de saponificación: la obtención de jabones.
En esta reacción de saponificación se ha hecho reaccionar aceite (que contiene ácido oleico, ácido carboxílico insaturado de 18 átomos de carbono) con sosa (NaOH) para dar la correspondiente sal sódica, el extremo salino es soluble en el agua mientras que el otro extremo de la molécula es afín a las manchas (grasas) -recordad lo que digo en clase: "lo semejante disuelve a lo semejante"-. Con lo que la sal sódica por un lado -el orgánico- se fija a la mancha (insoluble en el agua por ser ésta de naturaleza inorgánica y aquélla de naturaleza orgánica) y por otro -el salino- se disuelve en agua (como sal que es), con lo que la mancha abandona el sustrato donde se encuentra (manos, ropa...) y pasa al agua.
De esta forma se quitan las manchas, haciendo que aun siendo insolubles en agua, pasen a ella gracias al jabón.
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